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El algoritmo del odio
Todas y todos tenemos en nuestro interior un algoritmo del odio. Escapar de su inquina, su malhumor y su violencia requiere entrenamiento, más todavía en las redes sociales, esfera de la bilis y lo putrefacto. La vida cotidiana goza de una mayor armonía, imbuida de gestos amorosos, miradas amables, respuestas conciliadoras. Por fortuna, esto permite hacer nuestra cotidianidad llevadera, pues, si conviviéramos con la misma cuota de odio expandido en la esfera virtual, difícilmente saldríamos a la calle. Pueden alarmarnos con mensajes catastrofistas como que las aulas devienen en infierno, o que los precios de la vivienda resultan inalcanzables para la mayoría de la clase trabajadora, o que estamos en…
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Quiero una caseta en Fitur
En los últimos días hemos recibido noticias de Fitur, ese mercado gourmet en el que los políticos —la mayoría, hombres— promocionan en una caseta —stand, dicen, pues el anglicismo luce mejor— las virtudes, paisajes, gastronomía, fiestas o cultura de su localidad. Buscan atraer turismo en masa y, acto seguido, sueltan ocurrencias como que les preocupan el cambio climático, la sequía o la contaminación. En su versión más sofisticada, algunos mandatarios profieren exabruptos como «desarrollo sostenible», «Agenda 2030» o «ciudades inteligentes», entre otros disparates. Maquillan —o eso creen— su política capitalista. Todos creen en el dios mercado; por eso viajan felices y libres a Madrid —comunismo o libertad—. Plañen, si se…





