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    8M al baño María

    Tengo por costumbre «bichear» la programación en torno al 8M organizada por los ayuntamientos cercanos a mi casa —aunque viva medio año entre hoteles— pues, a través de sus actos, uno diagnostica la salud de las instituciones públicas. El 8M reivindica, denuncia, agita, interpela, demanda, protesta, señala, azuza… ¿Qué vindican, pues, ellos? El contexto actual siempre marca la agenda feminista; sin duda alguna, la violencia contra las mujeres sigue siendo la gran cuestión pendiente en todo el Estado. Los asesinatos de mujeres, niñas y niños apenas movilizan la furia ciudadana —huelga decir que ni la institucional—. La violencia sexual tampoco indigna en demasía. Las víctimas sufren solas y desprotegidas. El…