Un mañana sin violencia contra las mujeres
La violencia contra las mujeres es un fenómeno social global que se manifiesta de infinitas maneras. Se conoce como Patriarcado y se expresa a través de la discriminación, el maltrato, la desigualdad y el machismo de una cultura que legitima el sexismo. El «primer» sexo oprime al «segundo» a través del género y reproduce, desde una posición de jerarquía y poder, distintas formas de violencia contra la mujer: pornografía, prostitución, vientres de alquiler, mutilación genital femenina, matrimonios forzosos… Todas someten, controlan, violentan, deshumanizan: violencia de género o contra la mujer, violencia judicial, institucional y económica, violencia vicaria, psicológica, digital… Cada violencia merece un tratado propio, un análisis profundo que nos permita entender su dimensión específica, su alcance, su modo de operar, de manifestarse, de comprenderse y de prevenirla para lograr erradicarla. En definitiva, conceptualizar, darle palabra y voz, significado, con el fin de pensarla. Una violencia no libre de sujeto, un sujeto varón, porque la violencia contra las mujeres nos pertenece a los hombres como victimarios. Pienso en tanto silencio cómplice entre nosotros, chicos, jóvenes y adultos, en esa actitud raramente cuestionada que supone ponerse de perfil, evitar comprometerse, pronunciarse. Cabe denunciar el mantra exculpatorio «no todos los hombres» pues, como varones, si no cargamos con la responsabilidad sintiéndonos interpelados nos situamos del lado de la violencia contra niñas y mujeres. Sí, la violencia tiene género y la masculinidad la ejecuta, reproduce, desdramatiza e invisibiliza.
El silencio deviene ruido. Si los hombres no se manifiestan de manera clara y rotunda ante la violencia contra las mujeres, si tampoco lo hacen las instituciones, ni los personajes públicos, se transmite el mensaje de que este asunto va con ellas y no con nosotros. No sé qué piensan de tanta violencia contra las niñas y mujeres personajes como Messi o Ronaldo, máximos referentes de la mayoría de nuestros jóvenes adolescentes. Bueno, Ronaldo compra niños, casas y coches, así que, sin pronunciarse, dice mucho. Futbolistas puteros conocemos unos cuantos. También dice mucho. Una pena que ningún club de fútbol emita un comunicado, unas palabras de sororidad, de indignación, de compromiso. Si rompieran ese silencio que a mí me resulta incómodo a buen seguro produciría algún efecto en esos chavales que los idolatran. Claro que esto de comprometerse con el feminismo, con la búsqueda de un mundo en igualdad entre hombres y mujeres libre de violencia contra éstas, parece un asunto menor impropio de quienes llevan otros asuntos «futbolísticos» entre manos. Y, año tras año, se impone entre hombres un silencio inmoral, indecente e intolerable que grita: poco importa un mañana sin violencia contra las mujeres.
https://www.levante-emv.com/opinion/2025/11/25/manana-violencia-mujeres-124056693.html




