8M al baño María
Tengo por costumbre «bichear» la programación en torno al 8M organizada por los ayuntamientos cercanos a mi casa —aunque viva medio año entre hoteles— pues, a través de sus actos, uno diagnostica la salud de las instituciones públicas. El 8M reivindica, denuncia, agita, interpela, demanda, protesta, señala, azuza… ¿Qué vindican, pues, ellos? El contexto actual siempre marca la agenda feminista; sin duda alguna, la violencia contra las mujeres sigue siendo la gran cuestión pendiente en todo el Estado. Los asesinatos de mujeres, niñas y niños apenas movilizan la furia ciudadana —huelga decir que ni la institucional—. La violencia sexual tampoco indigna en demasía. Las víctimas sufren solas y desprotegidas.
El discurso misógino y machista amplifica su alcance a través del patriarcado digital, sin límites ni normas que lo pongan en su sitio. La justicia ni está ni se la espera. Hombres como Jeffrey Epstein o Dominique Pelicot —varones como tú y yo, lector— producen a diario monstruosos titulares sin despertar rabia e indignación entre el sexo masculino. Como si nadie se sintiera interpelado cuando la violencia sexual, la pornografía, la prostitución y la violencia machista nos apuntan directa y únicamente a nosotros. En un escenario como este, a bulto, sin entrar en datos relevantes o matices necesarios, ¿qué debe marcar la agenda feminista?
Vuelvo al 8M institucional y me centraré en dos localidades cercanas: Cullera y Sueca. En la capital de las bravas programan una caminata, una cena con el espectáculo «Locobongo», la obra teatral «Casting Lear» y un taller de autodefensa. Cada localidad organiza almuerzo, comida, merienda o cena con la asociación de «amas de casa» (sic), algo que garantiza bullicio y germanor. Nada que objetar si no fuera porque me parece todo un despropósito de trivialidades. En esa misma sintonía banal, Sueca ofrece un espectáculo de marionetas, encendido de luces, manifiesto, micrófono abierto y un par de interesantes documentales apropiados para cualquier época del año.
¿Qué reivindican? ¿Qué proponen? ¿Qué denuncian? ¿Cuál es el propósito de su programación? Sugeriría contextualizarla: 8M, humor y risas; 8M y germanor; 8M y otras celebraciones… Es muy penoso, insoportable, la despolitización de la agenda feminista desde las propias instituciones. No juzgo los actos concretos, muy pertinentes, si lo desean, a lo largo del año. Que promuevan paellas gigantes, meriendas, buñuelos y teatro todo el año, pero no en nombre del 8M. Desvirtuar la jerarquía que supone el género, omitir el compromiso abolicionista, prescindir de la protesta y la lucha por un mundo feminista pervierte la propia esencia de esta jornada.
Quienes legitiman acciones insulsas y sin impacto social benefician al Patriarcado, que se troncha de risa cuando descubre esa programación anodina, incapaz de remover ni la más simplona de las conciencias. Dejen ya de cocinar el 8M al baño María desde los propios ayuntamientos. Busquen otro escenario para ejercer su apatía moral ante la agenda feminista.
https://www.levante-emv.com/opinion/2026/03/06/8m-bano-maria-127592356.html




