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Espí 1 – Profesor 0
Siempre pregunto a mis alumnos cómo se imaginan de adultos. No lo hago por curiosidad pedagógica ni como una estratagema motivacional para espolear su interés por el estudio —empresa vana salvo que cotices como influencer—, sino como un método de diagnóstico de su propio delirio. Sus respuestas me permiten calibrar la escala de su enajenación. Hace años, un tal Salva Ferrandis me dijo sin pestañear que su meta era convertirse en «Papa». Alcanzar el estatus de Santo Padre encaja a la perfección con la tiranía del «yo» desorbitado: concentra poder, jerarquía e infalibilidad. El jovencito acabó estudiando Farmacia por mandato familiar, pero, cumplida la obligación con sus progenitores, cursó Teología…


