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    Para qué sirve un centro educativo

    Este servidor sigue planteándose para qué sirve un colegio o un instituto. Un sermón se repite cual mantra entre legisladores, profesorado y familias: autonomía, capacidad crítica, igualdad de oportunidades, socialización, espacio democrático… Bueno, la literatura pedagógica entretiene y anima el espíritu. El término «educación» es muy sufrido en tanto que todo cabe en su contenido. La pandemia ha desmitificado esta concepción romántica del sentido y naturaleza educativa, pues el debate se centra en la supuesta valiosísima presencialidad así como la función de guarda y custodia de criaturas asilvestradas. No tengo tan claro si la educación tradicional es «liberadora» o más bien, como sospecho, un arma de destrucción humanitaria al servicio…

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    Soledad

    El gentío «hace el agosto». Los poetas malditos no sudan, plañen refugiados en su soledad. La piscina es opio para el pueblo, bullicio turístico ruidoso. Diríase que, mientras unos hacen el agosto, otros hacemos el invierno. La expresión no existe, aunque tampoco Caperucita y genera abundante literatura. «Nadie puede conservar su soledad si no sabe hacerse odioso», sentencia E. M. Cioran. El filósofo rumano murió sin ponerse un flotador en toda su vida. Este gesto nimio es el resultado de un gigantesco universo solitario. El CIS debería indagar en estas cuestiones, ¿cuántas personas pasaron por el mundo sin usar crema protectora solar? ¿Quién mantiene impoluta su dignidad sin pisar un…

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    Escuela y sistema

    Isabel Olmos, subdirectora en Levante-EMV, mostraba en su columna «Obriu els centres de salud» (25/7/20) el desconcierto que supone el cierre de los ambulatorios, sin una explicación pública. Aparece en esta insólita nueva normalidad una batalla campal entre la ciudadanía y los centros de Atención Primaria, convertidos en fortalezas inexpugnables. Toda una película de terror esa horda de pensionistas asediando los ambulatorios a 40 grados bajo el sol. Cuidemos a nuestros senectos, sustentan el Estado de Bienestar. Han pasado de un confinamiento extremo a dejarse aparcados en la calle sin una atención sanitaria digna. Como al resto de la ciudadanía, cierto. Pero yo defiendo a esas jubiladas que engordan el…

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    Demérito

    Nadie puede vivir sin oxígeno. Permítanme esta perogrullada veraniega. El calor asfixiante requiere columnas ligeras, ágiles, liberadas de metafísica y argumentario tórrido. Si dijera «refrescantes» resultaría hiperbólico. Un columnista difícilmente refrigera. Más bien al contrario, agita la indignación de las personas lectoras, mejor todavía si esto supone encender hogueras o antorchas, principio básico de toda revolución. La gente vive anestesiada. A lo sumo se enciende uno el móvil, el pitillo o el televisor. El estío no favorece ninguna sublevación, como se constata en esa apatía con que se digieren corruptelas monárquicas. No hay toma de la Bastilla a la vista. De sombrilla sí, pero ésta es otra historia.  Los patriotas…

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    Apartamentos

    Cae un 50% el alquiler de pisos turísticos en la playa de Cullera (València). Desayuno con esta noticia que me llena de júbilo. Para celebrarlo ingiero una galletita y doy las gracias a Levante-EMV, mi diario. A veces le hablo como quien se comunica con Dios. Nunca responde, silencio que asemeja la metafísica cristiana con la periodística. Sigamos. El desplome de alquileres repercute en la economía local si bien ya expliqué en su día, en estas páginas, la necesidad de una alternativa al turismo de garrafón. Esto debería ocurrir en un periodo de crisis, etimológicamente «oportunidad». El antiguo barrio mudéjar de Cullera se degrada y denuncia la dejadez del consistorio,…

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    En primera línea

    Cada verano escribo contra los veranos, un periodo sobrevalorado por la masa mediocre. Amargada once meses al año, o más, idolatra absurdamente la época estival: el apartamento turístico deviene un orfidal similar a otros opiáceos que drogan la levedad del ser. Perra y asquerosa vida. Suerte que una birra con su tapita aligera tanta desazón existencial. Quien esto firma aborrece el verano a pesar de sufrir dos meses de vacaciones. Mantengo un poco de loca cordura. Si uno odia el mundo persevera en su agonía diariamente. Nada aplaca mi interés en destruirlo. Al contrario que ese proletariado víctima de la explotación capitalista, ¡conformándose con las migajas de dignidad que le…

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    Egocéntricos

    Los contagios se multiplican por cuatro en la franja de edad de 10 a 19 años. Portada de Levante-EMV un lunes 15 de junio. Como cada día, digiero la realidad entre titulares y una galletita cortesía de la cafetería en la que desayuno acompañado de la «nueva normalidad». La estadística retrata a nuestra juventud, pasota, arrogante. Una generación pandémica centrada en su ombligo: egoísta, endiosada, insolidaria. Dijeron que los chavales sufrían en el confinamiento. Permítanme dudarlo. Difícil si disponen de su kit básico de supervivencia: móvil, internet, Netflix. El martirio fue para sus progenitores, artífices de esos tiranos delirantes bajo los efectos del síndrome del emperador.  Un mundo moral e…

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    Distancias

    Me incomoda el uso pandémico de la expresión «distancia social». Parece más oportuna «distancia física». La social ya la pusimos en marcha legión de personas incrédulas con la naturaleza humana. Francisco Umbral se consideraba un «ser de lejanías». Agustín Zaragozá, a sus pies, se define como un «ser de abismos». Esto se lo debo al marxismo, recuerden: «no es la conciencia de las personas la que determina la realidad; por el contrario, la realidad social es la que determina su conciencia». La conciencia se considera un efecto de la realidad social. Por situarnos en un ejemplo próximo, me referiré a dos tipos feos sentados cerca de la mesa en la…

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    La nueva normalidad y yo (y III)

    Sigo en la fase cero. Salgo poco y mal. La incipiente «nueva normalidad» resulta incómoda. El teletrabajo me redujo a una suerte de orador a granel, grabando vídeos a diestro y siniestro. Si una alumna envía al correo un vídeo breve, respondo con otro en una especie de bucle infinito. De tu pantalla a la mía, podría decirse. Pero la realidad ataca a traición. Que se lo digan a una amiga mía, pobre. Se fue a evacuar en mitad de un claustro virtual forzada por un repentino retortijón de tripas. Olvidó silenciar el micro de su auricular inalámbrico, toda una cagada telemática. Semejante despropósito quedará en la historia como el…